Vaya, vaya... parece que estoy teniendo menos tiempo del que pensaba que iba a tener para dedicarle a esto del blog jajaja Pero bueno, dicen que cuando se hace costumbre cuesta cada vez menos, ¡así que esperemos que así sea! Hoy me paso por aquí solo para dejaros estas maravillosas fotos y pequeñas experiencias vividas en el "Cake International - The Sugarcraft, Cake Decorating and Baking Show" que se celebró en el NEC de la ciudad británica de Birmingham el fin de semana pasado. Fue mi primera experiencia de este estilo y he de decir que fue maravillosa, bastante mejor de lo que pensé que podría ser, y me llevé muchas buenas experiencias y nuevos conocimientos de vuelta a casa conmigo :) Estuve allí dos días (el evento duraba tres, pero solo pude ir dos) porque en uno solo era imposible verlo todo, además de que había cuatro escenarios en los que se hacían demostraciones cada 45 - 60 minutos de decenas de cosas diferentes relacionadas con la repostería, ¡y era como para perderse las menos posibles!
El primer día llegué pronto por la mañana y ya me encontré de lleno con el ambiente dinámico y activo típico de cualquier evento de este tipo - muchísimos puestos de venta al público ya llenos de gente aprovechando las ofertas e interesándose por todo tipo de artículos novedosos (que iban desde la decoración de pasteles hasta la misma limpieza de los hornos, que nos resulta tan tediosa a veces), algunas de las demostraciones ya en marcha en los escenarios, diversos "cake artists" ya en sus puestos conociendo y firmando libros a sus fans, tartas y todo tipo de repostería y decoraciones de exposición y presentadas a concurso... En definitiva lo que llamaríamos un lugar lleno de vida y rebosando energía desde el primer momento, lo que me transmitió mucho positivismo a mi también. "Esto va a ser genial" fué lo primero que pensé cuando llegué, y desde luego no me fui defraudada.
Como ya os he comentado habían demostraciones gratuitas en escenarios, pero también podías reservar plaza en demostraciones privadas con los diversos artistas que se encontraban en el evento, que en teoría eran a menor nivel, de demostraciones más elaboradas, con menos gente y más cercanas, digamos que más parecidas a un "taller". En realidad eran más o menos lo mismo, ya que aunque hubiera menos gente y fueran de forma más cercana los artistas hacían cosas similares tanto dentro como fuera y no tenían ningún problema en responder todas las preguntas que les hacían y dar la máxima información posible tanto dentro como fuera del taller privado. Si bien es verdad que algunas de las demostraciones valía bastante la pena pagarlas, otras no lo valían tanto ya que lo que realizaban en la demostración del escenario era algunas veces incluso mejor. Se trataba de tener un poco de suerte a la hora de escoger las demostraciones privadas, ya que había muchas cada día, y lo más complicado... ¡tres a la vez cada hora entre las que debías escoger solo una! Que difícil me resultó ponerme de acuerdo conmigo misma jajaja
La primera a la que fui fue a primera hora del primer día, y he de decir que fue una de las mejores de las cuatro a las que fui, junto con la última. Esta la impartían Valeri y Christina, las chicas de Queen of Hearts Couture Cakes, que están basadas en Londres, y en ella nos enseñaron a hacer un efecto madera/barril para cubir una tarta, y diversos tipos de flores y decoración floral, todo ello con buttercream. Lo explicaron de una manera sencilla y muy divertida, empecé la mañana con risas y de buen humor, y además nos dieron muchos consejos y una buena receta de buttercream resistente al calor para que nos fuera mucho más fácil empezar a trabajar con ella. En definitiva, muy buena demo, muy provechosa y que me dejó con muchas ganas de empezar a trabajar con buttercream.
Fue cuando acabó esa primera demostración cuando realmente tuve tiempo de pararme a mirar la enorme cantidad de cosas que había por ver. Salí y me topé de pleno con las maravillosas flores de azúcar que había presentadas a concurso, la mayoría de las cuales nadie pensaría que son comestibles, o ni tan siquiera que no son reales -eran literalmente perfectas-, y me hubiera gustado pararme a prestarles un poco más de atención, ¡pero realmente sabía que no tenía tiempo! También pude echar un vistazo en ese momento a muchas de las tartas amateurs -y no tan amateurs- presentadas a concurso, entre las que se podía observar un nivelazo al cual aspiro llegar algún día. En ese momento los jueces estaban comenzando ya a examinarlas, así que pensé en seguir viéndolas tranquilamente más tarde... pero la verdad es que luego tuve muy poco tiempo y tuve que verlas más deprisa y corriendo si cabe, ¡una lástima! Me pasé también a ver las tartas profesionales que habían llevado las distintas empresas colaboradoras como era el Yoda que hacía levitar la tarta de boda, por Christina Jensen de Peboryon Cakes, la Maléfica de Emma Jane Cake Design, o la cabeza de T-Rex a tamaño real por Rose Macefield. Creaciones realmente impresionantes, que quitan el aliento a cualquiera solo de pensar la cantidad de trabajo que han debido de llevar, y que son un verdadero placer de observar.

Fue entonces, mientras paseaba, cuando me di cuenta de que... ¡me estaba perdiendo lo que estaban haciendo en los diversos escenarios que había visto! Y aquí venía de nuevo la difícil decisión de elegir en qué escenario quedarme, ya que estaban todos haciendo demostraciones a la vez, y todas ellas muy interesantes. Como tampoco tenía demasiado tiempo hasta la próxima demostración privada decidí pasearme por todos los escenarios y coger ideas de lo que se estaba haciendo en cada uno... así lo hice, ¡y me quedé con bastantes cosas muy útiles! Trabajos con chocolate, decoración con manga pastelera, ideas para regalar cupcakes... había de todo, y nada que no te diera ganas de quedarte hasta el final.El siguiente taller era de modelado de flores en diferentes materiales, con Jane Aubrey de Delovely Cakes, en el cual nos enseñó a confeccionar diversos tipos de flores. He de decir que no fue de mis favoritos, ya que yo ya tengo bastante idea de hacer flores y por la descripción de la web esperaba más sobre cómo confeccionar ramos y distribuirlos en los diferentes tipos de tartas que podamos querer decorar con ellos. Sin embargo, me llevé de allí muy buenos consejos, trucos y algunas nuevas técnicas para la decoración de flores, que sin duda me serán muy útiles, además de muchas ganas por por comenzar a trabajar con chocolate de modelar, que al parecer da mucho juego a la hora de decorar. Lo siguiente fue el último taller del viernes, con Carol Deacon de Carol Deacon Cakes, que trataba sobre modelado de animales rápidos y sencillos. También he de decir que esperaba un poco más de esta demostración, ya que pocas veces hago animales y si los hago es con todo detalle, pero supongo que nunca viene mal tener un as bajo la manga en caso de emergencia. La verdad es que los animales que enseñó a modelar eran muy monos, muy básicos pero por ello muy muy sencillos y rápidos, ideales en el caso de que haya que hacer muchos, y sin duda muy bien explicados paso a paso.
Al finalizar el taller de Carol salí disparada hacia uno de los escenarios, y el motivo no era otro que Carlos Lischetti, uno de mis artistas favoritos -por no decir directamente mi favorito- en lo que se refiere a animación en azúcar. Él también impartía talleres privados, pero para el momento en el que fui a reservar los tickets los suyos ya estaban TODOS agotados... ¡menudo chafón me llevé! Era de esperar, pero supongo que una siempre guarda la ilusión. El taller de Carol acababa a las 14:45 y Carlos empezaba a las 14:30 horas, por lo que me di mucha prisa para perderme lo menos posible, y cuando llegué allí estaba, haciendo la magia que solo él sabe hacer con la pasta de azúcar, creando figuras imposibles de la nada. Por suerte no me perdí mucho, y pude verle por fin en acción... ¡lo hacía parecer tan fácil! Siempre me había preguntado cómo conseguía dar esa caracterización a sus figuras, y ahora sé que simplemente tiene un arte que no le cabe dentro. Con un par de líneas creaba rostros totalmente expresivos en menos de 20 segundos, ¡¿cómo es posible?! Estoy segura de que le ha llevado muchísima práctica y muchos fallos pero era realmente impresionante. Podría decir que aprendí mucho en unos pocos minutos, pero estoy segura de que no sabré plasmar lo que nos mostró tal y como lo hace él, aunque de lo que si estoy segura es de que me será más fácil ganar confianza a la hora de modelar figuras si sigo sus consejos. Y como es obvio, cuando acabó me fui directa a su stand, compré uno de los últimos ejemplares que quedaban de su libro -¡menos mal que no lo dejé para el último día, porque me llevé uno de los útimos y no trajeron suficientes para el domingo!-, que me firmó muy amablemente, y me pude hacer una foto con él. He de decir que no solo es muy buen artista si no que además fue más que amable y muy simpático con todo aquel que se acercaba. Y como el libro que me llevé se había dañado en el transporte pero no quedaban más, me regaló un stencil para decorar -¡qué majo!-.
Ya os podéis imaginar que intenté aprovechar al máximo, hasta que me tuve que ir, paseando por todos los escenarios, cogiendo ideas, echando un vistazo a todos esos fantásticos cupcakes, tartas esculpidas, tartas de boda... en fin, ¡una locura! Volví el domingo con ganas de más, y fui directa al taller de Rosalind Chan, que nos enseñó a diseñar y crear nada más y nada menos que "gravity defying cakes". Fue el taller que más me gustó, a la par con el primero, y desde luego fue en el que más aprendí y más ideas cogí, ¡qué barbaridades se pueden hacer con un poco de imaginación, algunos materiales y herramientas sencillos, pasta de azúcar y chocolate de modelar! Hizo delante nuestra y nos explicó cómo ensamblar un bol de noodles con unos palillos que flotan por encima simulando que alguien los sujeta levantando unos cuantos fideos. Me alegro mucho de haber asistido a este taller, y aunque estoy segura de que me perdí muchos otros que valían la pena, creo que acerté bastante con este último.

Cuando acabó, seguí paseándome por entre las interminables tartas que habían ido a concurso, observando los premios que se habia llevado cada una. Como siempre, a mi parecer había tartas premiadas que lo merecían menos que otras, pero supongo que sus motivos tendrían los jueces. En este momento conocí por casualidad a un grupo de españolas/les que habían venido todas juntas a presentarse a concurso -como podéis imaginar no les había salido nada barato venir desde España con todos los materiales, y menos a las/los que traían tartas grandes- y me alegró mucho saber que casi todos ellos se volvían a casa con algún premio, desde bronces hasta oros tanto en flores, como en tartas y cupcakes. Por último decidí que antes de irme a casa debía llevarme algo, ya que no había comprado nada porque al haber tantas cosas no me podía decidir, ¡si compraba algo sabía que empezaría a llevármelo todo! Al final no compré mucho -unos rodillos, un stand para cupcakes y poco más, bastante bien de precio todo-, precisamente por eso, pero al menos me llevé unos cuantos dulces para probarlos: Bizcocho de chocolate belga y naranja, bizcocho de coco y zanahoria y unas galletas de gengibre que me regalaron con éste último. El de chocolate belga estaba -y está porque aún no lo he podido acabar entero, es demasiado para mí sola jaja- buenísimo con todas las letras, y el de coco también estaba muy bueno de sabor, aunque un poco terroso para mi gusto. Las galletas de gengibre no estaban mal, pero también considero que están demasiado especiadas, y llevan tanto gengibre que al final llegan incluso a picar, y eso no me acaba de gustar en un dulce. 
El primer día llegué pronto por la mañana y ya me encontré de lleno con el ambiente dinámico y activo típico de cualquier evento de este tipo - muchísimos puestos de venta al público ya llenos de gente aprovechando las ofertas e interesándose por todo tipo de artículos novedosos (que iban desde la decoración de pasteles hasta la misma limpieza de los hornos, que nos resulta tan tediosa a veces), algunas de las demostraciones ya en marcha en los escenarios, diversos "cake artists" ya en sus puestos conociendo y firmando libros a sus fans, tartas y todo tipo de repostería y decoraciones de exposición y presentadas a concurso... En definitiva lo que llamaríamos un lugar lleno de vida y rebosando energía desde el primer momento, lo que me transmitió mucho positivismo a mi también. "Esto va a ser genial" fué lo primero que pensé cuando llegué, y desde luego no me fui defraudada.
Como ya os he comentado habían demostraciones gratuitas en escenarios, pero también podías reservar plaza en demostraciones privadas con los diversos artistas que se encontraban en el evento, que en teoría eran a menor nivel, de demostraciones más elaboradas, con menos gente y más cercanas, digamos que más parecidas a un "taller". En realidad eran más o menos lo mismo, ya que aunque hubiera menos gente y fueran de forma más cercana los artistas hacían cosas similares tanto dentro como fuera y no tenían ningún problema en responder todas las preguntas que les hacían y dar la máxima información posible tanto dentro como fuera del taller privado. Si bien es verdad que algunas de las demostraciones valía bastante la pena pagarlas, otras no lo valían tanto ya que lo que realizaban en la demostración del escenario era algunas veces incluso mejor. Se trataba de tener un poco de suerte a la hora de escoger las demostraciones privadas, ya que había muchas cada día, y lo más complicado... ¡tres a la vez cada hora entre las que debías escoger solo una! Que difícil me resultó ponerme de acuerdo conmigo misma jajaja
La primera a la que fui fue a primera hora del primer día, y he de decir que fue una de las mejores de las cuatro a las que fui, junto con la última. Esta la impartían Valeri y Christina, las chicas de Queen of Hearts Couture Cakes, que están basadas en Londres, y en ella nos enseñaron a hacer un efecto madera/barril para cubir una tarta, y diversos tipos de flores y decoración floral, todo ello con buttercream. Lo explicaron de una manera sencilla y muy divertida, empecé la mañana con risas y de buen humor, y además nos dieron muchos consejos y una buena receta de buttercream resistente al calor para que nos fuera mucho más fácil empezar a trabajar con ella. En definitiva, muy buena demo, muy provechosa y que me dejó con muchas ganas de empezar a trabajar con buttercream.
Fue cuando acabó esa primera demostración cuando realmente tuve tiempo de pararme a mirar la enorme cantidad de cosas que había por ver. Salí y me topé de pleno con las maravillosas flores de azúcar que había presentadas a concurso, la mayoría de las cuales nadie pensaría que son comestibles, o ni tan siquiera que no son reales -eran literalmente perfectas-, y me hubiera gustado pararme a prestarles un poco más de atención, ¡pero realmente sabía que no tenía tiempo! También pude echar un vistazo en ese momento a muchas de las tartas amateurs -y no tan amateurs- presentadas a concurso, entre las que se podía observar un nivelazo al cual aspiro llegar algún día. En ese momento los jueces estaban comenzando ya a examinarlas, así que pensé en seguir viéndolas tranquilamente más tarde... pero la verdad es que luego tuve muy poco tiempo y tuve que verlas más deprisa y corriendo si cabe, ¡una lástima! Me pasé también a ver las tartas profesionales que habían llevado las distintas empresas colaboradoras como era el Yoda que hacía levitar la tarta de boda, por Christina Jensen de Peboryon Cakes, la Maléfica de Emma Jane Cake Design, o la cabeza de T-Rex a tamaño real por Rose Macefield. Creaciones realmente impresionantes, que quitan el aliento a cualquiera solo de pensar la cantidad de trabajo que han debido de llevar, y que son un verdadero placer de observar.

Fue entonces, mientras paseaba, cuando me di cuenta de que... ¡me estaba perdiendo lo que estaban haciendo en los diversos escenarios que había visto! Y aquí venía de nuevo la difícil decisión de elegir en qué escenario quedarme, ya que estaban todos haciendo demostraciones a la vez, y todas ellas muy interesantes. Como tampoco tenía demasiado tiempo hasta la próxima demostración privada decidí pasearme por todos los escenarios y coger ideas de lo que se estaba haciendo en cada uno... así lo hice, ¡y me quedé con bastantes cosas muy útiles! Trabajos con chocolate, decoración con manga pastelera, ideas para regalar cupcakes... había de todo, y nada que no te diera ganas de quedarte hasta el final.El siguiente taller era de modelado de flores en diferentes materiales, con Jane Aubrey de Delovely Cakes, en el cual nos enseñó a confeccionar diversos tipos de flores. He de decir que no fue de mis favoritos, ya que yo ya tengo bastante idea de hacer flores y por la descripción de la web esperaba más sobre cómo confeccionar ramos y distribuirlos en los diferentes tipos de tartas que podamos querer decorar con ellos. Sin embargo, me llevé de allí muy buenos consejos, trucos y algunas nuevas técnicas para la decoración de flores, que sin duda me serán muy útiles, además de muchas ganas por por comenzar a trabajar con chocolate de modelar, que al parecer da mucho juego a la hora de decorar. Lo siguiente fue el último taller del viernes, con Carol Deacon de Carol Deacon Cakes, que trataba sobre modelado de animales rápidos y sencillos. También he de decir que esperaba un poco más de esta demostración, ya que pocas veces hago animales y si los hago es con todo detalle, pero supongo que nunca viene mal tener un as bajo la manga en caso de emergencia. La verdad es que los animales que enseñó a modelar eran muy monos, muy básicos pero por ello muy muy sencillos y rápidos, ideales en el caso de que haya que hacer muchos, y sin duda muy bien explicados paso a paso.
Al finalizar el taller de Carol salí disparada hacia uno de los escenarios, y el motivo no era otro que Carlos Lischetti, uno de mis artistas favoritos -por no decir directamente mi favorito- en lo que se refiere a animación en azúcar. Él también impartía talleres privados, pero para el momento en el que fui a reservar los tickets los suyos ya estaban TODOS agotados... ¡menudo chafón me llevé! Era de esperar, pero supongo que una siempre guarda la ilusión. El taller de Carol acababa a las 14:45 y Carlos empezaba a las 14:30 horas, por lo que me di mucha prisa para perderme lo menos posible, y cuando llegué allí estaba, haciendo la magia que solo él sabe hacer con la pasta de azúcar, creando figuras imposibles de la nada. Por suerte no me perdí mucho, y pude verle por fin en acción... ¡lo hacía parecer tan fácil! Siempre me había preguntado cómo conseguía dar esa caracterización a sus figuras, y ahora sé que simplemente tiene un arte que no le cabe dentro. Con un par de líneas creaba rostros totalmente expresivos en menos de 20 segundos, ¡¿cómo es posible?! Estoy segura de que le ha llevado muchísima práctica y muchos fallos pero era realmente impresionante. Podría decir que aprendí mucho en unos pocos minutos, pero estoy segura de que no sabré plasmar lo que nos mostró tal y como lo hace él, aunque de lo que si estoy segura es de que me será más fácil ganar confianza a la hora de modelar figuras si sigo sus consejos. Y como es obvio, cuando acabó me fui directa a su stand, compré uno de los últimos ejemplares que quedaban de su libro -¡menos mal que no lo dejé para el último día, porque me llevé uno de los útimos y no trajeron suficientes para el domingo!-, que me firmó muy amablemente, y me pude hacer una foto con él. He de decir que no solo es muy buen artista si no que además fue más que amable y muy simpático con todo aquel que se acercaba. Y como el libro que me llevé se había dañado en el transporte pero no quedaban más, me regaló un stencil para decorar -¡qué majo!-.
Ya os podéis imaginar que intenté aprovechar al máximo, hasta que me tuve que ir, paseando por todos los escenarios, cogiendo ideas, echando un vistazo a todos esos fantásticos cupcakes, tartas esculpidas, tartas de boda... en fin, ¡una locura! Volví el domingo con ganas de más, y fui directa al taller de Rosalind Chan, que nos enseñó a diseñar y crear nada más y nada menos que "gravity defying cakes". Fue el taller que más me gustó, a la par con el primero, y desde luego fue en el que más aprendí y más ideas cogí, ¡qué barbaridades se pueden hacer con un poco de imaginación, algunos materiales y herramientas sencillos, pasta de azúcar y chocolate de modelar! Hizo delante nuestra y nos explicó cómo ensamblar un bol de noodles con unos palillos que flotan por encima simulando que alguien los sujeta levantando unos cuantos fideos. Me alegro mucho de haber asistido a este taller, y aunque estoy segura de que me perdí muchos otros que valían la pena, creo que acerté bastante con este último. 
Cuando acabó, seguí paseándome por entre las interminables tartas que habían ido a concurso, observando los premios que se habia llevado cada una. Como siempre, a mi parecer había tartas premiadas que lo merecían menos que otras, pero supongo que sus motivos tendrían los jueces. En este momento conocí por casualidad a un grupo de españolas/les que habían venido todas juntas a presentarse a concurso -como podéis imaginar no les había salido nada barato venir desde España con todos los materiales, y menos a las/los que traían tartas grandes- y me alegró mucho saber que casi todos ellos se volvían a casa con algún premio, desde bronces hasta oros tanto en flores, como en tartas y cupcakes. Por último decidí que antes de irme a casa debía llevarme algo, ya que no había comprado nada porque al haber tantas cosas no me podía decidir, ¡si compraba algo sabía que empezaría a llevármelo todo! Al final no compré mucho -unos rodillos, un stand para cupcakes y poco más, bastante bien de precio todo-, precisamente por eso, pero al menos me llevé unos cuantos dulces para probarlos: Bizcocho de chocolate belga y naranja, bizcocho de coco y zanahoria y unas galletas de gengibre que me regalaron con éste último. El de chocolate belga estaba -y está porque aún no lo he podido acabar entero, es demasiado para mí sola jaja- buenísimo con todas las letras, y el de coco también estaba muy bueno de sabor, aunque un poco terroso para mi gusto. Las galletas de gengibre no estaban mal, pero también considero que están demasiado especiadas, y llevan tanto gengibre que al final llegan incluso a picar, y eso no me acaba de gustar en un dulce. 